Archivos del Mes para Enero, 2008

La vieja polémica sobre el “panfleto antipedagógico”

Dado que al parecer la presencia de Ricardo Moreno en las filas de UPyD puede hacer resurgir la vieja polémica del Panfleto antipedagógico (publicado en libro en 2006, pero muy conocido en internet bastante tiempo antes), no está de más tener a mano algunos textos que se acercaron a él con una mirada crítica y serena, sin dejarse llevar por el tono panfletario que sin duda tiene, y poniendo en su sitio algunas de sus afirmaciones a pesar de reconocer su innegable virtud de “agitar conciencias”:

(0)

La decepción de Europa

… la decepción, la increíble decepción de los que soñaban en una Europa fuerte y que, en lugar de esa Europa, se encuentran hoy en día ante un enano político que obedece a un mercado liberal despiadado.

Estas palabras son de Sami Naïr, en un artículo titulado “Problemas de Europa” que publica hoy el Faro de Vigo. Su lúcido análisis de la falta de legitimidad de un proceso de construcción europea que se niega a consultar a las poblaciones, y que se dirige bajo el signo del liberalismo a una sociedad competitiva y falta de solidaridad con una creciente privatización de los servicios públicos, debería hacer reflexionar a todos los gobernantes europeos. Especialmente porque como él muy bien dice:

Europa no debe ser un mercado privatizado en el que la “competencia” define el poder de cada uno: si esto ocurriera, podemos sin equivocarnos prever en el futuro luchas muy duras entre los pueblos e incluso el retorno de los nacionalismos ultrarradicales. Europa debe ser un proyecto común de solidaridad. Necesidad que nos obliga a plantear las cuestiones de la política monetaria europea, del control político del Banco central con la creación de un gobierno económico europeo (ya previsto desde el Tratado de Maastricht pero nunca conseguido), de la lucha en contra de las deslocalizaciones de empleos, de la racionalización de la ampliación (avanzar lentamente sin poner las sociedades en competición de sueldos), de la armonización de la fiscalidad, etcétera. Los responsables políticos deben afrontar estas cuestiones, salvo si lo que quieren es sembrar minas en Europa. Que como todo el mundo sabe, un día u otro pueden estallar.

Bienestar para todos, sin excepción y por igual, o lucha feroz entre todos por el bienestar conseguido a costa del malestar de otros. No nos queda otra opción.

Polémica Branchadell-Savater-Arteta (enero 2008)

Albert Branchadell y Fernando Savater están manteniendo un debate estos días en las páginas del diario El País:

Debate en el que ha venido a terciar Aurelio Arteta:

(0)

Datos personales: peligro de desastre nuclear

En un artículo publicado en la edición on-line de The Guardian, Cory Doctorow sugiere que los gobiernos y las empresas deberían ser considerados responsables del coste económico de garantizar la confidencialidad de los datos privados que almacenan sobre los ciudadanos durante, al menos, dos centurias, y alerta de los peligros de la conservación de datos personales en soporte electrónico:

We should treat personal electronic data with the same care and respect as weapons-grade plutonium – it is dangerous, long-lasting and once it has leaked there’s no getting it back.

(0)

Facilitar

En la sección de opinión de la edición de hoy de La Voz de Galicia se publica un artículo de Xavier Alcalá intitulado “Galicia monolingüe” que, a pesar de lo que pueda sugerir su título, no defiende el monolingüismo (ni castellano ni galego) para Galicia, sino lo que él llama “diglosia consciente”, limitándose ese título a destacar que su autor tiene la sensación de que el movimiento “Galicia bilingüe” pretende facilitarle la vida en Galicia a quien no sabe ni quiere saber gallego, y que debe ser criticado cualquier movimiento que “se basea en facilitar o vivir en Galicia descoñecendo calquera dos dous idiomas (o natural e o imposto pola historia de España)”.

Pásese por alto el hecho de que al considerar “natural” uno de los dos idiomas e “imposto” el otro está de alguna manera fomentando lo que él mismo condena en la frase siguiente: “a existencia de dous pobos dentro do mesmo país”, el establecimiento de jerarquías entre los que hablan una lengua “natural” y los que hablan una lengua “imposta”. A las referencias históricas que abren el artículo se podrían añadir muchas otras: prácticamente todas las lenguas han acompañado en algún momento de su historia eventos bélicos y sociales que en bastantes ocasiones llevaron a su imposición, en bastantes otras a que sus hablantes sufrieran imposiciones, y siempre a que entrasen en contacto con hablantes de otras lenguas. Todo depende de hasta qué momento de la historia queramos remontar la “naturalidad” de una lengua. Ni el latín ni sus variantes geográficas que dieron origen a las actuales lenguas románicas en el contacto con diversas otras lenguas fueron nunca pacíficamente adoptadas de forma “natural”, como no lo fueron las religiones, ni las formas de gobierno, ni las convenciones familiares y sociales. Y, de todas formas, cualquier forma de jerarquización entre las lenguas cooficiales generará eso que él muy bien describe: “divisións e tensións sociais”.

Al ciudadano corriente de hoy, del que habla en otro artículo de opinión Xosé Luis Barreiro, le importa bastante poco si una de las dos lenguas fue un día “imposta” o no. Su preocupación, la que está por detrás de movimientos como “Galicia bilingüe”, es otra: ¿en qué lengua van a recibir la enseñanza mis hijos? ¿En qué lengua voy a ser atendido cuando me dirija a la Administración pública o realice gestiones que estoy obligado a realizar, quiera o no? ¿Las lenguas van a dificultar mi día a día, la formación de mis hijos o su futuro personal y profesional?

Y es esto lo que no se puede pasar por alto: que se considere negativo “facilitar o vivir en Galicia” a alguien atendiendo a sus preferencias lingüísticas, sean ellas cuales fueren. Las medidas que se tomen desde el poder político en relación a las lenguas deben ir encaminadas a facilitarle la vida a todos los ciudadanos independientemente de sus preferencias lingüísticas, y no a dificultársela (ni a no facilitársela) a nadie en función de esas preferencias. A nadie. Ni a los que hablan cualquiera de las dos lenguas cooficiales ni a los que hablan otra lengua diferente.

Y es de aquí de donde surgen movimientos como “Galicia bilingüe” (y vaya por delante que no soy miembro de ese movimiento): del hecho de que algunas de las medidas tomadas o anunciadas como deseables por el actual Gobierno gallego parecen a veces más dirigidas a dificultarle la vida a quien no habla gallego (objetivo que considero absolutamente ilegítimo) que a fomentar el uso del gallego y a garantizar plenamente los derechos de quienes hablan gallego y desean acceder a los diferentes servicios de la Administración, incluida la educación, en gallego (objetivo plenamente legítimo).

Desigualdades internas

Este mapa de los EE.UU., que se puede ver en el blog Strange Maps, muestra en cada uno de los estados norteamericanos el nombre del país del mundo que tiene un producto interior bruto semejante al suyo. El resultado ya pone de manifiesto algunas desigualdades económicas evidentes entre los diversos estados federados en los Estados Unidos, pero sería interesante ver un mapa semejante con el producto interior bruto per capita (y no lo hay en las diversas versiones recogidas aquí).

(0)